Seguimos escribiendo sobre aquellos ríos urbanos que han sido o están en camino de ser recuperados e integrados a la vida de la ciudad y sus habitantes. Mis colegas colombianos hace tiempo me reclaman que escriba sobre el río Medellín, más aun considerando el rol clave que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tuvo en la recuperación del río.

El rio Medellín corrió la suerte de la gran mayoría de los ríos urbanos de América Latina y el Caribe. A mediados del siglo pasado, el río fue canalizado, creando no sólo la expectativa de anexar suelo para construcción de una ciudad que se encontraba en rápido crecimiento (pasó de 358.000 habitantes a 2.3 millones en 60 años, DANE) sino también que se convirtió en el principal corredor estructurador de la ciudad (hoy la traza del metro de la ciudad replica la del río). Sin embargo, esta mejora no pudo evitar que continuara siendo la cloaca oficial de la ciudad.  El total estado de anoxia y su difícil acceso lo mantuvo sin vida y alejado de la gente durante décadas.

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